Warning: ¡este es un "post minitah"!
Como les contaba en el post anterior, pasé -poco más de- tres días en Santiago de Chile: pasee un poco, descansé bastante y compré mucho. Mis conclusiones:
- en general, todos los precios en Santiago son más convenientes que en Buenos Aires. ¿En qué no lo son? En algunos pequeños electródomésticos, por ejemplo: los productos Kitchenaid tienen los mismos precios allá que acá, y eso sin contar los impuestos que puedan llegar a cobrarnos en la aduana. Consejo: antes de comprar, checkeen qué precios tienen esas cosas acá, y calculen si realmente es conveniente traerlas (cambio, impuestos, riesgos del traslado, etc.)
- las rebajas realmente son rebajas, no como acá. ¿Cuándo? Casi siempre: a fin de cada temporada, o bien en la primera quincena de septiembre -por unas fechas patrias de ellos- o después de las fiestas de fin de año, como en todo el mundo -menos en Argentina, claro-.
- el beneficio del descuento para turistas en los grandes shoppings es muy aprovechable, sobre todo en el Costanera Center (me explayo en mi próximo post sobre esto);
- los outlets no me parecieron una buena inversión de mi tiempo. ¿Por qué?
Varias razones: