domingo, 11 de abril de 2021

Viajar en tiempos de pandemia

¡Hola a todos! ¿Cómo los trata el comienzo del invierno? O del verano, si están en el otro hemisferio. Yo voy a salir a comprar un pijama largo y medias gruesas en un rato, para que se den una idea.

El otro día pregunté en instagram si preferían un post sobre mi viaje a Nueva Orleans ó sobre las vicisitudes de viajar durante una pandemia. Ganó el primer tema, pero el segundo tuvo varios votos así que voy a escribir sobre eso también.


Esa cara de "dormí tres horas" no te la robo, amiga.


Intro

Quiero empezar por aclarar qué lo que publico, como siempre, es simplemente mi opinión. Sé que en este momento las aguas están muy divididas y hay un montón de gente muy extremista deseándole a las personas que viajaron por turismo "que no puedan volver" y todo tipo de cosas. Mismo una famosa blogger de viajes (a quién admiro infinitamente, y tuve el privilegio de conocer personalmente) está fogoneando en las redes este tipo de actitudes, mismo siendo que hace un par de meses ella estuvo paseando por Miami.

En el caso de mi país, Argentina, y a causa de su lentísima vacunación -como en muchos otros lugares del mundo, sin duda- también tenemos que tener en cuenta que nos quedan varios años más de pandemia por delante. Por lo que, a mi opinión, "esperar que todo vuelva a la normalidad" para viajar (o hacer cualquier otra cosa que nos haga sentir realizados) no es una opción. La vida sigue. Y hay que adaptarse.

Dicho esto, quiero contarles las precauciones extra que tomé y los contratiempos que se me presentaron viajando en pandemia.


Planeando el viaje

Creo que organizar un viaje en la situación actual lleva más trabajo que antes: comprar un pasaje barato a dónde sea, meter un par de cosas en la valija y salir sin nada más planeado ya no es una opción.


Destinos y requisitos

Las restricciones de los distintos países nos limitan muchísimo los posibles destinos: la gran mayoría tiene prohibido el ingreso por turismo; otros nos piden una cuarentena de 14 días al arribo. Hay muy pocos lugares que nos dejan ingresar solamente presentando un test PCR negativo, y esto además cambia constantemente. Por lo que, luego de cuadrar a qué lugar se puede ir, cómo cumplir sus requisitos y en qué fechas vamos a poder hacerlo, debemos actuar rápido y salir pronto, o bien esperar a que esa fecha esté más cercana y recién ahí hacer las reservas. No recomiendo que, en la situación actual, compren un pasaje para dentro de meses, ya que no sabemos cómo van a evolucionar la situación y las restricciones. El viaje a Nueva Orleans lo reservé exactamente una semana antes de viajar, el día siguiente de anunciado el nuevo DNU.


Vuelos y alojamientos

Es una obviedad lo que voy a decir, pero en cuanto a los vuelos, no compren tarifas que no sean flexibles; también haganlo solamente en aerolíneas que tengan bastante frecuencia al destino que eligieron, para que sea más fácil (llegado el caso) que los reubiquen en otro vuelo de ser necesario. No elijan vuelos con escalas en terceros países, ya que nuevas restricciones en esos lugares pueden complicarlos aún más. Si las escalas son inevitables, que preferentemente sean en "hubs" o lugares de conexión de la aerolínea elegida, para que tengan más opciones en caso de tener que reprogramar el trayecto.

En cuanto a alojamientos, también elijan los que ofrecen reservas flexibles; preferentemente contraten directamente con los alojamientos (y no con una agencia-web) por más que no le ofrezcan tanta financiación, ya que van a tener una respuesta más rápida en caso de necesitar una modificación. Recuerden que por la pandemia las agencias web están tapadas de reclamos y tienen una gran demora para ofrecer soluciones; también la oferta de hoteles es menor, por lo que no se vayan sin una reserva -hecha aunque sea el día antes de viajar-.

En ambos casos, tengan bien en claro las condiciones de cambios y cancelaciones.


Seguro de viaje

Yo soy una predicadora de la importancia de contratar un seguro de viaje (o activar uno al que tengamos acceso con nuestra tarjeta de crédito o prepaga de salud) desde antes de la pandemia. Pero con el coronavirus dando vueltas, decidí contratar el "COVID extra" de Assist Card, que además de las prestaciones de salud, en caso de contraer el virus, nos ayuda a pagar los costos de alojamiento y reprogramación de vuelos en los que podamos incurrir.


Prever posibles complicaciones (dinero y tiempo)

Viajar sí (y solo sí) podemos lidiar con posibles dificultades es indispensable para mí en este nuevo contexto. Inicialmente este viaje lo quería hacer para mi cumpleaños, pero en ese momento estaba ajustada de dinero, por lo que decidí posponerlo hasta que contara con un extra por si surgía alguna complicación que me significara un gasto imprevisto. En cuánto al tiempo (no era mi caso) si, por ejemplo, cuentan con tres semanas libres, no deberían planear un viaje más largo que una semana, ya que no saben si no van a tener demoras imprevistas o si no van a contraer la enfermedad. Sumen a este tiempo el de cuarentena que les pida su país al regresar, si es que no tienen la posibilidad de trabajar de manera remota a su vuelta.


Cuando las cosas no salen como las planeamos  

En mi caso, el día antes de salir para EEUU, mi país decretó una reducción de frecuencias de vuelos a determinados países, entre ellos EE.UU., por lo que la aerolínea se vio obligada a reprogramarme la vuelta: en vez de salir a última hora de la tarde y tener una escala de una hora en Dallas, pasaba a salir a primera hora de la mañana y tener una escala de 11 horas en Miami: claramente me incomodaba este nuevo itinerario vía Miami (me hacía poder dormir menos y tener que pagar un taxi para estar en el aeropuerto a la madrugada; además de tener que soportar una escala larguísima que no tenía prevista en una ciudad que no estaba en mi itinerario original), pero como seguía pudiendo disfrutar casi al misma cantidad de tiempo en mi destino, y seguía llegando el lunes a la mañana a casa, no era tan problemático el cambio. 

Hasta ahí, no había grandes complicaciones... hasta que nos enteramos que, al contar ahora la aerolínea con la mitad de vuelos con destino a mi ciudad, los que no se habían cancelado quedaban ampliamente sobrevendidos. La tarde anterior a nuestra partida, al ver esto -encima volabamos en un día y horario muy requerido- nos acercamos al aeropuerto. Al ver que no nos podían asegurar que íbamos a lograr subir a ese vuelo, y que hasta ese entonces no nos habían llegado los resultados del hisopado (y que encima nos dijeran que sin ellos tampoco nos iban a dejar embarcar el primer tramo, a Miami, cuando nosotras teníamos como plan B hacernos un test rápido en esta ciudad, que ofrece ese servicio) decidimos reprogramar el pasaje para tres días más adelante, cuestión de poder hacernos un nuevo PCR y salir en un día no tan requerido por los pasajeros. Nos lo tomamos con calma porque sabíamos que podían surgir complicaciones con la entrega de los resultados del estudio de covid o con los vuelos (o ambos, en nuestro caso), porque contábamos con fondos extras (tuvimos que abonar tres días más de alojamiento, un nuevo PCR, y todos los gastos que significaron extender nuestra estadía)y porque teníamos flexibilidad con  las fechas para volver a nuestros trabajos.


Esta fue mi experiencia, y podría haber sido mucho más compleja, por lo que tengan en mente que si deciden viajar ahora (elección totalmente válida, e incluso a veces indispensable) siempre hay que estar preparado para el peor escenario. Tener un plan B. Y un plan C también.

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