domingo, 4 de abril de 2021

De paseo por la cuna del Jazz, Nueva Orleans

¡Hola a todos! ¿Cómo están pasando el finde extra largo de pascuas? Yo salí de shopping, a comer helado y a caminar; y en mis ratos libres estoy postergando todas mis obligaciones con la ayuda de Netflix y Youtube. Por pascuas no viajé a ningún lado, pero el pasado 12 de marzo a la noche, por primera vez en un año, me tomé un avión con un destino internacional. Ni más ni menos que a la ciudad que siempre quise conocer: Nueva Orleans.

Pregunté en mi instagram si preferían un post sobre viajar en pandemia, o uno sobre New Orleans, y la mayoría prefirió que publicara sobre la ciudad, así que con eso vamos!

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Lo primero que hay que aclarar con respecto al destino es que, si bien llegué el fin de semana en el que habían empezado algunas reaperturas, las restricciones son bastantes: además del uso obligatorio del barbijo, los bares y restaurantes cierran a las 11 de la noche (un gran cambio para una ciudad que siempre se caracterizó por su apertura de 24 hs.) y los espectáculos musicales (su marca identitaria) están muy limitados. Según los locales, el "espíritu de la ciudad" no se puede apreciar completamente. De todas maneras, yo fui muy feliz de poder visitarla, y espero viajar nuevamente cuando todo vuelva un poco a la normalidad.


Platos típicos

La cocina de New Orleans es algo muy particular, que surge de la fusión de las culturas española, francesa, nativa-americana y africana. En líneas generales tiende a ser bastante picante, y con distintas carnes como protagonistas indiscutibles. Por esas dos razones no pude probar ni la mitad; pero Ann pudo tener un poco más de interacción con la realidad culinaria del lugar.

El clásico shrimp poboy.


El plato probablemente más típico es el po'boy, un sandwich que en su versión más clásica está relleno de camarones empanados fritos y algunas verduras. La versión de roast beef también es muy usual. Yo comí uno de caprese y otro de huevo, y Ann se comió el de langostinos en el clásico establecimiento Parkway; y el "Ferdi special" (roast beef y jamón) de Mother's, otra 'institución' en NOLA. La historia de la invención del po'boy la encuentran en las historias destacadas en mi instagram.

El "Ferdi special poboy" de Mother's. 

El gumbo es una especie de guiso /estofado de la región. Yo probé la versión del restaurante vegano Seed; Ann probó la original en un dinner que se llamaba Frankie & Johnny's. Ninguna se enamoró de este plato: es demasiado picante para nosotras. Pero a Ann le encantaron las ostras de ahí, tanto fritas como "grilled", típicas de la zona. Los "frutos de mar" son muy consumidos en Nueva Orleans y se encuentran en muchos de sus platos: los camarones hervidos son un clásico; y también en guiso (shrimp creole). A Ann este plato le gustó mucho; yo en ese mismo lugar (High hat café) amé unas bolitas fritas de masa y maíz, que se llamaban hush puppies. Cierro la recomendación de platos típicos con un restaurante que nos recomendaron varios locales, Buffa's, y las "alligator balls" (si, adivinaron, hechas de cocodrilo) que comió Ann.


El plato vegetariano que comí en High hat café.
Las pelotitas fritas son los hush puppies.

¿Qué se come en los desayunos? De todo, muy a lo yanki. Fuimos al super hyped dinner Ruby's slipper y el "desayuno sureño clásico" le trajo a Ann dos lonjas de bacon frito, dos huevos (estilo a elección, Ann eligió poché), un bols de "grits" (una papilla de choclo) y un biscuit (scon hecho básicamente de manteca). Yo fui por una versión más light (listada así en el menú) que era un omelette gigante de huevo y hongos relleno con queso de cabra, acompañado de papas al horno y un biscuit. 



Nuestros desayunos de Ruby Slipper

Otro día desayunamos en District (que tiene el mejor café que tomé en NOLA) y ahí existía como opción comprar el biscuit solamente (con manteca y mermelada). Ese lugar es famoso por sus donuts, que a Ann le encantaron. También es posible desayunar un bagel, que es básicamente lo que comíamos a la mañana en el hotel.

El biscuit de District.

En cuanto a lo dulce, los beignets son un emblema de la ciudad. Son básicamente buñuelos, recubiertos de una cantidad obscena de azúcar impalpable. Comimos los de los dos cafés más famosos de la ciudad, Café du monde y Café beignet, y nos gustaron más los segundos. 

Los beignets siempre vienen de a tres

Si no terminás toda espolvoreada de blanco, 
¿realmente comiste beignets?

También fuimos a probar unos beignets rellenos a The vintage, y estuvieron ricos, si bien quizás eran un poco too much.


La versión local del helado son los snow-balls, hechos de hielo al estilo de los raspados mexicanos pero, al menos el que probé, el del famoso Hansen's, más suaves y cremosos. Me sorprendió gratamente, no me esperaba que fuera tan rico. Probé también el King cake (rosca de pascua) y los Pralines. Me queda pendiente para el próximo viaje el Bananas foster de Brennan


Ann sosteniendo el famoso Hand granade

En cuanto a los tragos/ cocktails, hay dos clásicos de Nueva Orleans: el Hand granade, que viene en un vaso de plástico cuya base tiene forma de granada; y el Hurricane, cuya creación es atribuída a Pat O'Brien, dueño del bar homónimo. Estos tragos son más fuertes de lo que parecen, así que tomen con cuidado!


El Hurricane de Pat O'brien's


Lugares emblemáticos

Ya que veníamos hablando de tragos, empecemos por Bourbon street: la emblemática calle llena de bares que se encuentra en el centro del Barrio francés. Salimos una noche por ahí y me pareció el lugar más horrible que vi en mi vida: la gente perdidamente borracha allí se cuenta por centenas, y la cantidad de basura -mayormente vasos de plástico y restos de comida- decora todos los rincones. Este es un destino popular para los norteamericanos que quieren "salir y descontrolarse": en EEUU está prohibido beber alcohol en la calle... con la excepción de Las Vegas, una calle en Tenesse, un distrito en Georgia y, por supuesto, la ciudad de Nueva Orleans. Vimos varias despedidas de solteros/as, y algunos cumpleaños de 21 (edad a partir de la cual es legal tomar allá). También estuvimos una mañana paseando por el Barrio Francés y nos sorprendió la cantidad de basura y el mal olor que había en la zona de Bourbon street. Todas las mañanas la municipalidad la tiene que limpiar con enormes camiones hidrantes, para que se den una idea. Además, esa parte de la ciudad está en constantes reparaciones, cerrada al paso, tapiada con rejas y carteles, por lo que tampoco es tan fotogénica. Sí es más disfrutable donde está Jackson square (el parque central, frente a la catedral y al cabildo) y las partes adyacentes a Esplanade Avenue o a Canal street.


En Jackson square, con la Catedral de St. Louis de fondo


El Garden district es un barrio residencial que se caracteriza por las suntuosas mansiones que tenían los dueños de las plantaciones, y que fue llamado así por los grandes terrenos/ jardines que rodeaban a las residencias. Parte de Magazine street (cuya extensión total es de casi 10 kms) cruza este barrio, y allí es donde se encuentran cafés, restaurantes y tiendas muy bonitos.


Esta foto la saqué de Google, el día que paseamos por el Garden district estaba muy nublado y no sacamos fotos realmente.


Frenchmen street (en particular, tres cuadras de esta calle) es famosa por contar con los "venues" más famosos de música en vivo. Cuando fui todavía no habían retomado actividades -o no a diario en los lugares que estaban ensayando la reapertura- pero de todas maneras fue interesante ver su arquitectura y su "onda". 




Durante esta última etapa de la pandemia se popularizaron las performances musicales en balcones, porches y patios de luces de casas/ edificios particulares, ya que podían cumplir así con el distanciamiento social en lugares abiertos. Presencié -desde la calle- un recital hecho en el porche de una casa; otro en el patio/ espacio central entre dos edificios, otro en un parque al lado del río y otros en las veredas. Todos estos espectáculos eran "a la gorra".




Más alejado, está City Park, un imperdible de la ciudad que, aunque no lo crean, es un 50% más grande que Central Park de Nueva York. En este parque se encuentran el increíble Museo de arte moderno de Nueva Orleans (NOMA) y su Jardín de esculturas. También hay un enorme Café du monde, con mesas al aire libre, muy disfrutable.




Museos

Además del NOMA, tengo que recomendar el Ogden museum of southern art. Me sorprendió gratamente ver tantas expresiones artísticas antiguas y contemporáneas de artistas locales. La terraza, además, tiene una expo de esculturas y una vista hermosa.



Enfrente está el Contemporary art center of New Orleans (CACNO) que también tiene muy buenas exposiciones, en un edificio que también es muy bello, y arquitectónicamente interesante.



Tanto el Museo del Jazz como el Cabildo (ambos museos municipales, junto al Presbytère, que no visitamos porque tenía una muestra de Mardi Gras e íbamos a ir a otra expo sobre este tema) me parecieron super interesantes, bien curados y muy informativos sobre la ciudad y su cultura, pero cuando fuimos tenían exhibiciones en solo una parte de sus instalaciones, dándonos la impresión que no se justificaba el pagar entradas para ver tan poco.


Museo del Jazz

The Cabildo, y la muestra "We love you, New Orleans!"

Fuera de este circuito de museos grandes e institucionalizados, visitamos el Southern food and beverage museum. Es una exposición mucho más amateur y desorganizada, que de todas maneras disfrutamos muchísimo, también gracias a la buena atención de la gente que trabaja allí -nos convidaron beignets y nos dieron charla-, y que fue muy aprovechable, a nivel educativo.



Studio Be fue uno de las muestras a recomendar: es un espacio enorme que presenta los trabajos del artista de graffiti local, Brandan B-Mike Odums, que trata, en estos grandes formatos, la temática de las disparidades e injusticias raciales en EE.UU.





Por último, si bien no sé si califica como museo, pero es un must-see porque está dedicado al gran evento emblema y en torno al cual gira la economía de la ciudad, no se pueden perder el Mardi gras world. Es el espacio donde se fabrican y conservan las carrozas que se usan en los desfiles. Cuando fuimos estaban suspendidas las visitas guiadas por el covid, por lo que la experiencia constaba del visionado de un breve video proyectado en una sala, donde se explicaba brevemente la historia del carnaval en NOLA, y luego del recorrido libre por el espacio. Fue divertido, y sacamos muchas fotos. 



Cierro acá la publicación porque se hizo excesivamente larga, pero si tienen alguna pregunta puntual que quieran hacer sobre este destino, dejenla en los comentarios y la voy a estar contestando a la brevedad. Si les interesa, también puedo hacer otro post, más del estilo de guía práctica, con precios, funcionamiento del transporte público, hoteles, consejos de seguridad, etc.

¡Felices pascuas!

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