jueves, 15 de febrero de 2024

Conectando (algunos de) los Balcanes [Grecia, Bulgaria, Rumania, Eslovenia, Hungría]

¡Hola a todos! ¿Cómo pasaron el finde largo? Yo me quedé en mi ciudad y que aproveché para hacer varias cosas que tenía pendientes, salir con amigas y descansar mucho. Hoy voy a publicar una entrada sobre el último viaje internacional que hice, en mayo-junio 2023, a varios países de la península balcánica.

La región está delimitada por ríos y formaciones montañosas, y para la mayoría de los textos comprende los países de Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Grecia, Macedonia, Montenegro, Rumania y Serbia. Otros incluyen Moldavia, parte de Turquía y/o Hungría

La idea era visitar la mayor cantidad posible de lugares en las poco más de tres semanas que teníamos, y con mi mejor amiga estuvimos bastante tiempo viendo la forma más práctica de conectarlos. Terminamos eligiendo viajar a los países del centro de la región, dejando la costa -la parte más conocida de los Balcanes- para otra ocasión

Disclaimer: este que hicimos fue un viaje muy lowcost, tratando de gastar lo menos posible, quedándonos en hostels/ hospedajes económicos y viajando de noche en micro para ahorrarnos noches de alojamiento y ganar tiempo empezando el día en un nuevo destino. Las conexiones posibles entre los países no eran muchas, prácticamente no existen los trenes internacionales en esta región, casi no había vuelos accesibles, y los buses generalmente tenían horarios poco convenientes, por lo que después de un arduo trabajo de planificación llegamos a este itinerario que no es perfecto ni muy cómodo, pero que nos permitió conocer bastante. Voy a escribir más que nada sobre este tema logístico, para que les sirva si están planeando un viaje a esta zona.

Decidimos encontrarnos en el aeropuerto de Atenas, ya que desde Buenos Aires ella tenía un vuelo a Roma y yo a París, y había mucha oferta aérea desde ambas ciudades a la capital griega. Además, después de un poco de investigación, nos dimos cuenta que era bastante práctico empezar el viaje ahí e "ir subiendo" hasta Budapest, desde donde ambas podíamos volver fácilmente a Italia y Francia respectivamente, por lo que una vez solucionados los aéreos con estos puntos de partida y retorno, nos pusimos a organizar y reservar el resto.

Llegamos al aeropuerto de Atenas, Grecia, y desde ahí tomamos el metro (línea 3) al centro de la ciudad (40 minutos aprox.). También tomamos el subte en otras ocasiones, y nos resultó fácil y práctico.

Además de caminar por la ciudad, visitar la acrópolis, ver el cambio de guardia en el parlamento (es super pintoresco, lo pueden ver en las historias destacadas de mi instagram) y entrar a tres museos (el de Arte contemporáneo que me en-can-tó, el de Arte cicládico que tiene uno de los mejores edificios de la ciudad, y el Histórico nacional en el que nos refugiamos del calor, y aprendimos historia con muñequitos Playmobil), también pasamos un día en la isla de Egina, a la que se llega fácilmente en ferry, con un pasaje que se puede comprar en el momento en una de las oficinas desde donde salen los barcos. Me quedé con ganas de hacer este tour sobre el grafiti de la ciudad de Atenas pero no nos alcanzó el tiempo.


De Atenas viajamos a Sofía, Bulgaria en bus (el recorrido entero duró casi 12 horas, desde las 19 hasta las 6.45). Sacamos estos pasajes en Busbud, porque ahí encontramos el horario que nos pareció más conveniente. La empresa transportista era Citylines. Todo fue muy sencillo: antes de subir al bus tuvimos que entrar a la oficina de al lado del andén a que nos den los tickets impresos y la cinta para ponerle a nuestro equipaje, pero no tuvimos que esperar casi nada porque ya tenían nuestros nombres y todo listo, y tampoco fue confuso porque solamente llegaba un bus a la vez. Antes de subir compramos comida y bebidas, ya que el bus no los incluía, y no había una parada planificada -en una estación de servicio con buffet- hasta bien entrada la madrugada. Los asientos eran bastante cómodos y tenían una pantalla donde podíamos ver películas pirateadas (algunas hasta tenían los logos de Netflix y otros servicios de streaming).


La estación de bus de Sofía es muy grande. Tiene lugares de cambio de moneda extranjera, bares -solo aceptan pagos en efectivo en moneda local- y guardado de equipajes en el subsuelo -que aprovechamos ese primer día, al haber llegado tan temprano-. Todo abre relativamente tarde en Sofía -en la estación de bus después de las 8.30, en la ciudad después de las 10-. Nuestro alojamiento no estaba muy lejos de la estación de buses, por lo que nos trasladamos caminando.

Sofía fue la ciudad que menos nos gustó de todo el viaje. No solamente el clima era muy cambiante y la gente muy poco amigable con los turistas, sino que además no hay mucho para hacer ahí. Caminamos, visitamos el Sofia City Art Gallery (es chiquito pero super interesante) y el Museo Politécnico Nacional (que está más orientado a visitas de escolares y no les recomiendo especialmente). Otros museos que nos interesaban más, como el Museo de Arte Socialista, se encontraban a varios kilómetros del centro y sus días y horarios no coincidían con los nuestros. El Mercado Central estaba cerrado por refacciones. 

Lo que más disfruté de este destino fueron el Free walking tour sobre graffiti y la excursión al Monasterio de Rila. Hicimos ambas cosas el mismo día -aprovechando el buen clima- porque la visita a Rila era hasta las 5 de la tarde y el free tour empezaba a las 6. De todas maneras checkeen los horarios en los links que les dejé, porque suelen cambiar por temporadas.


Cambiamos nuestro pasaje de bus para irnos antes de lo planeado, y partimos de Sofía hacia Bucarest, Rumania. Los pasajes también los habíamos comprado por Busbud, pero esta vez el trayecto (de casi 8 horas, desde las 22 hasta las 5.45) era operado por Union Ivkoni- Unibus. El voucher tenía los datos de la empresa proveedora, por lo que les envié un correo -en inglés- adjuntando el comprobante y consultándoles si nos podían cambiar los pasajes para irnos antes, y me contestaron que sí, pidiéndome que les confirme el día, y luego me respondieron con el nuevo voucher. Me sorprendió gratamente que fueran tan expeditivos ya que en la oficina que la empresa tenía en la estación -a la que nos acercamos en distintos horarios para ver si teníamos más suerte- nos decían que no entendían y nos trataban bastante mal.

En cuanto a la llegada a Bucarest, elegimos un bus que nos dejó en al aeropuerto porque ese era el que más tarde llegaba (a las 5.45 de la mañana, mientras que las otras opciones llegaban a destino a las 3 o 4 de la mañana) y pensamos que era más seguro hacer tiempo en el aeropuerto antes que estar de madrugada en otros lugares menos concurridos (por lo que vimos en Google maps). Del aeropuerto al centro -y a muchos lugares- se llega en colectivo, que se puede pagar con cualquier tarjeta de crédito contactless.

Bucarest es una ciudad hermosa, super grande y moderna, y los rumanos son super amables y cálidos. Me sorprendió la cantidad de personas que hablan español, que aprendieron viendo telenovelas, como la chica del sector de comidas por peso del supermercado al que íbamos siempre, que nos charlaba y nos repetía lo mucho que le gustaban las ficciones de Natalia Oreiro. Les recomiendo que se tomen su tiempo para caminar y disfrutar de los espacios verdes y los "landmarks" como el Parlamento (el más grande del mundo), el Arcul de Triumf y el Ateneul roman. También hicimos un free tour por la ciudad y una excursión al Castillo de Bran, y ambas actividades nos gustaron muchísimo.


De Bucarest viajamos a Belgrado, Serbia por avión. Nos costó mucho trabajo sacar los pasajes por AirSerbia porque la web se tildaba constantemente, incluso después de poner los datos de las tarjetas de crédito, pero no encontramos estos pasajes a la venta en ningún otro lado. También se nos complicó el pago del bus que conectaba el aeropuerto con el centro de la ciudad, ya que solamente se podía hacer vía una app local que enviaba sms. El conductor se apenó de nosotras y nos dejó pasar sin cargo. Más tarde, hablando con un local, nos contó que ese sistema era nuevo y tampoco era muy práctico para los serbios. De ahí en más nos movimos caminando a todos lados.

Belgrado fue otra ciudad que nos sorprendió gratamente: nos encontramos con gente super amable (muchos de los cuales también habían aprendido español mirando telenovelas) y una ciudad muy moderna. Visitamos el Museo de Nikola Tesla (super chiquito y muy demandado), el Museo ferroviario (era gratis) y el Museo de arte contemporáneo (uno de los mejores que vi en mi vida, no se lo pierdan). La Fortaleza de Kalemegdan es un imperdible, y el nuevo barrio que están desarrollando al lado del río (Novi Beograd) bien vale una visita, sobre todo si pueden coincidir con algún evento del weekend bazzar, que tiene feria, puestos de comida y música en vivo. También se puede salir mucho: esta ciudad tiene mucha vida nocturna.




Para ir a nuestro próximo destino tomamos un bus de Belgrado a Liubliana, Eslovenia que reservamos por Omio y era operado por Polazak. Quiero hacer varias aclaraciones sobre tomar buses en Belgrado para que no tengan ningún inconveniente si lo hacen: 

1) La terminal de micros cobra un impuesto a los que viajan. Se paga en una ventanilla en efectivo en dinero local, y ese comprobante hay que entregarlo para poder pasar al sector donde se abordan los micros (hay una barrera y un señor de seguridad). Paguen esta tasa antes de gastarse lo que les quede de la moneda local. En el peor de los casos, al lado de esa ventanilla hay otra de cambio de moneda extranjera, que tiene una cotización muy mala y cobra una comisión alta.

2) El despacho del equipaje generalmente no está incluido, se paga en efectivo al conductor por 100 dinares serbios o 1 euro. Lean la letra chica, no sean como yo.

3) Lleven los tickets impresos, porque sino no los van a dejar viajar. El nuestro incluso tenía una línea de puntos con el dibujo de una tijera, por donde el conductor lo cortó para quedarse con el boleto.

4) Si quisieran tomar algo en el bar de la estación, el único medio de pago es en efectivo en moneda local. Les recomiendo también que lleven provisiones para el viaje (que dura 7 horas y media) y que, de ser posible, no cuenten con poder ir al baño durante el trayecto porque el bus no tenía uno. Encima, a diferencia de todos los otros cruces de frontera que hicimos en micro, este no contaba con baños públicos, solamente tenía esos baños transportables que se usan en las construcciones. Nunca había usado un baño tan sucio en mi vida, pensé que me iba a morir del asco.

5) Y este ya viene a ser un consejo sobre llegar a Liubliana y no tanto sobre viajar desde Belgrado: no lleguen muy temprano a Liubliana por un tema de seguridad. Nosotras tomamos un bus que llegaba a las 4.30 de la mañana porque fue lo mejor que conseguimos, y pensamos además que íbamos a poder esperar en la estación de trenes (que está al lado de los andenes de buses, que estacionan en la vía pública) hasta que se hiciera de día. Pero el bus llegó antes de lo planeado (tipo 4 am) y encima la estación de tren no abría hasta las 5. Estuvimos a puntos de ser víctimas de robo hasta que nos juntamos con un grupo de personas que habían viajado con nosotras, y que estaban esperando a familiares que los iban a buscar / seguir su viaje en tren.

Liubliana es una ciudad hermosa, chiquita pero super linda y llena de lugares interesantes. El centro histórico, con sus puentes, calles peatonales y edificios antiguos es ideal para recorrer caminando, y después quedarse a comer en el mercado central o los cafés de la rivera. La parte más moderna de la ciudad también es muy bella. El Museo de arte contemporáneo Metelkova, el Museo de arte moderno Moderna galerija  y la Galería Cukrarna (inaugurada en el 2021 en un edificio enorme que antes era una refinería de azúcar) son tres lugares que no se pueden perder si les gusta el arte. Y sino, hay muchos otros museos que pueden ser más de su gusto, como el Bankarium, del que visité muy brevemente la tienda de recuerdos para comprarle un souvenir a mi hermano. Me quedé con ganas de entrar al Centro internacional de las artes gráficas, que en ese momento estaba siendo remodelado. 


Sin haberlo planeado con anterioridad, quisimos aprovechar para visitar alguna otra parte del país, pero no conseguimos boletos de bus. Terminamos pasando el día en Venecia, Italia, para la cual tampoco conseguimos boletos de micro en la estación, pero a la que terminamos llegando en transporte compartido (tipo shuttle) reservado en Omio

No voy a detenerme mucho en el viaje a Venecia, que se encuentra a menos de 3 horas de Liubliana, porque no la recomiendo. Fuimos porque nos daba mucha curiosidad conocer, pero estaba tan desbordada de turistas que no pudimos disfrutarla mucho que digamos. Los valores de las entradas a los lugares de interés no eran para nada accesibles, y los precios de las comidas tampoco eran muy razonables.   

Finalmente nos fuimos, también en bus, de Liubliana a Budapest, Hungría. Esta vez tomamos un micro diurno (de 6 horas, desde las 13.10 hasta las 19.20) que nos dejó en un lugar poco céntrico. Para esa noche reservamos un hotel en esa zona, y al día siguiente nos trasladamos a un alojamiento más cercano a los atractivos turísticos. Yo ya había estado en Budapest un año antes, pero tenía muchas ganas de volver. Ann no la conocía. 

Budapest es, sin duda, una de las ciudades que hay que visitar al menos una vez en la vida. El Mercado central, el Parlamento, El castillo de Buda, y el Bastión de los pescadores son icónicos. Otras partes, como los alrededores del Museo de agricultura, son también imperdibles. Cierro el post con dos pequeños consejos:

1) La mayoría de las veces es conveniente pagar en moneda local en vez de euros -por ejemplo, si compramos la famosa "torta chimenea" en los puestos callejeros-, por lo que les recomiendo que cambien un poco de dinero para estas cosas. Los pagos más grandes se pueden hacer sin problema con tarjeta.

2) El bus 100E hacia/desde el aeropuerto -que nos tomamos al final de nuestro viaje- ya no acepta el pago en efectivo al conductor -o al menos no la mayoría de las veces- por lo que conviene adquirir el pasaje un poco antes en alguna estación de metro o máquina autoservicio, porque los puestos electrónicos que se encuentran en la parada del bus suelen tener filas larguísimas y hacernos perder un montón de tiempo -e incluso el bus-.

Si ya visitaron estos destinos, porfi dejen sus recomendaciones en los comentarios 😊 

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